El clímax femenino ha confundido y fascinado a partes iguales a hombres, mujeres y científicos durante siglos, hasta el punto en que se ha puesto en duda su propia existencia. Hoy tenemos evidencias más que suficientes para confirmar que, en efecto, son reales. Y no solo eso, sino que hay de varios tipos. No nos referimos a la diferencias entre el clitoriano, el vaginal o el punto G, sino a las sensaciones y en concreto a los tres patrones del placer que todos estos provocan.