Históricamente, llegó un punto en el que la sexualidad femenina cambió y se convirtió en una mucho más represiva. En Egipto, la sexualidad era igualitaria, hombres y mujeres gozaban de libertad sexual, las mujeres tenían una posición privilegiada, de hecho, existían las prostitutas sagradas. En Babilonia, por el contrario, las mujeres eran un objeto de placer, consideradas simplemente como un vientre más, ellas sólo debían encargarse del hogar, y desde ese momento y hasta muchos años después las mujeres no tenían derechos políticos.