Consumir habitualmente lácteos ayuda a controlar los niveles de colesterol en sangre, disminuir la hipertensión y fortalecer los huesos en todas las etapas de la vida y, especialmente, durante la infancia, el embarazo y la menopausia.
Consumir habitualmente lácteos ayuda a controlar los niveles de colesterol en sangre, disminuir la hipertensión y fortalecer los huesos en todas las etapas de la vida y, especialmente, durante la infancia, el embarazo y la menopausia.