Fue en la colección primavera/verano de 2003 cuando Alexander McQueen subió por primera vez a la pasarela el print que se convertiría en el emblema de la casa: la calavera. Su skull scarf (pañuelo de calaveras) se convirtió en el accesorio más deseado, y todas las firmas low cost hicieron sus propias versiones. Más aún después de su trágica muerte en el año 2010.