A la tele le debemos tantos buenos ratos que llamarla «caja tonta» sería tan injusto como de ingratos. El problema es que en los últimos años han aparecido ‘cajas’ mucho más listas, como los ordenadores o más recientemente las tablets, que amenazan con enviarla en un futuro no muy lejano al asilo tecnológico. Uno de los indicadores más claros de esta realidad son los hábitos de consumo de las grandes series de TV estadounidenses.