Ya sea por su nivel de intimidad, porque nos hace sentir más placer o, simplemente, por pura comodidad, todos tenemos una postura sexual fetiche que nos gusta más que ninguna (y mira que hay).
Ya sea por su nivel de intimidad, porque nos hace sentir más placer o, simplemente, por pura comodidad, todos tenemos una postura sexual fetiche que nos gusta más que ninguna (y mira que hay).