Los primeros días del año siempre vienen cargados, además de los empachos y las resacas de rigor, de buenos propósitos. Matricularse en el gimnasio, dejar de fumar, ponerse a dieta y aprender inglés siempre encabezan la típica lista infinita de tareas pendientes y tantas veces utópicas. ¿Pero cuántas veces te has marcado el objetivo de mejorar tu vida sexual?