«Esta es una zona erógena muy sensual y llena de terminaciones nerviosas sensibles», dice White. «El nervio vago, lleno de terminaciones, se extiende también a lo largo de este área», añade. El cuello suele responder gratamente a la estimulación, ya sea en forma de besos y caricias o incluso al recibir un masaje. Es bastante propenso a la excitación y esto resulta evidente en las relaciones sexuales.