Es verdad que las playas del sur de Europa, entre las que se encuentran las españolas, italianas, portuguesas, francesas o griegas, están impregnadas de una belleza indiscutible y fundamentalmente, las tenemos a no muchas horas de coche o avión. Pero que esta ventaja indiscutible nos conforme, y nos impida ver los encantos exóticos de playas como las de Vietnam, sería un error.