Muy cerca de San Andrés se levanta el acantilado más alto de Europa. La garita de Herbedia. Seiscientos veinte metros de elevación que sirven de refugio para pastores y nos regala un mirador desde el que sentiremos la paz y la suave energía de algo superior. Muchos llegan a la conclusión de que todo lo que nos rodea es superior; es el dominio absoluto de la naturaleza, de su inmensidad, de su espectacular belleza y de su inmortalidad.