“Existe una responsabilidad compartida. Ni los médicos preguntan por sexualidad ni los pacientes se animan a hablar de eso en la consulta, por vergüenza o porque no pueden entablar ese ida y vuelta de confianza. Es mejor reconocer la disfunción eréctil como un problema y consultar al médico”, señaló Adolfo Casabé, jefe del sector de Medicina Sexual Masculina del Hospital Durand de Buenos Aires, al diario Perfil.