Pero también existe una razón fisiológica por la que en verano tenemos más ganas de sexo. El calor y la luz aumentan las sustancias bioquímicas promotoras del placer y del deseo sexual, como son la serotonina y las endorfinas.
Pero también existe una razón fisiológica por la que en verano tenemos más ganas de sexo. El calor y la luz aumentan las sustancias bioquímicas promotoras del placer y del deseo sexual, como son la serotonina y las endorfinas.