El cuidado de los pies es más importante de lo que parece no solo desde el punto de vista estético sino también de la salud. Externamente, una uña encarnada se traduce en un dedo hinchado y enrojecido (poco agradable a la vista) e incluso en una herida que puede llegar a infectarse y supurar. Además, esta molestia o dolor influye directamente en la forma de pisar, dificultando la práctica deportiva o el simple hecho de caminar.