Oviedo se puede asemejar a un verdadero museo al aire libre; decenas de esculturas embellecen sus calles y plazas, siempre con la intención de rendir un merecido homenaje a personalidades y formas de vida de todos los tiempos. Mientras caminamos por sus calles, escrupulosamente limpias y adornadas, no debemos desviarnos del camino que nos lleva hasta la imponente Catedral de San Nicolás, con una única torre y centro del Casco Antiguo. Su cámara santa es el hogar de importantes y simbólicas reliquias.