Por lo tanto, si atendemos a las conclusiones de la investigación, aquéllos niños que han nacido entre los meses de junio y septiembre tendrían un humor más inestable y cambiante. Los nacidos entre la primavera y los meses cercanos al verano presentaban un temperamento con tendencia a ser excesivamente positivos, mientras que los nacidos en otoño tenían una mayor tendencia a la depresión.