Las unidades foliculares se extraen mediante incisiones de menos de 0,9 milímetros, que curan en un plazo máximo de 48 horas. Al no ser necesario extraer una tira de piel, como en el trasplante de cabello tradicional, no queda ningún tipo de cicatriz en la primera cirugía o marca en las áreas “donantes”. Esto permitirá que los pacientes que así lo deseen puedan llevar el pelo muy corto o incluso rapado.