Una investigación de Amnistía Internacional y Afrewatch ha seguido el rastro del cobalto obtenido de las minas artesanales de República Democrática del Congo donde centenares de menores son explotados. El equipo de ambas organizaciones ha perseguido los vehículos que transportan el material manchado de atroces vulneraciones de derechos humanos a los mercados donde lo acaban comprando empresas más grandes, que a su vez, aseguran suministrar a conocidas multinacionales.