El delicioso desayuno del día 2 nos proporcionará las fuerzas para visitar el Palacio Imperial, más conocido como “la ciudad prohibida”. El siguiente paso puede será la célebre Plaza de Tian’anmen, una de las que encabezan el ranking de las más grandes del mundo. Desde allí podríamos dirigirnos al curioso Palacio de verano, ideal para almorzar en alguno de sus restaurantes. Ya por la tarde noche disfrutar de un espectáculo de acrobacias puede ser una buena buena decisión.