El Jardin Yuyuan, el barrio antiguo y el templo de Buda de Jade, será sólo algunas de las maravillas que nos depara esta moderna urbe. Una cena exótica en cualquiera de los luminosos y acogedores restaurantes de la ciudad, podría ser la mejor despedida, antes de pasar la última noche y abandonar un país que tiene todo lo necesario para dejar boquiabierto a cualquier tipo de turista.