3. Entrando ya en el top 3, nos encontramos con el voyeurismo, una de las fantasías más recurrentes. El hombre siempre ha sido un gran usuario de imágenes pornográficas, o sea que el mero hecho de ver lo excita. Y hacerlo sin ser visto, puede excitarlo aún más. La mayoría de mujeres ha fantaseado alguna vez con hacer el amor o mostrar su cuerpo en público, mientras otras personas están mirando. Es la emoción del juego de espiar y ser espiado en el momento más íntimo.