En algunas zonas de Tokio nos encontraremos inmersos en la milenaria tradición de Japón. El barrio de Asakusa es uno de los más representativos en este sentido. En él se encuentra el Templo Sensoji, el más antiguo de la ciudad y cuya sala principal tuvo que ser reconstruida culminada la Segunda Guerra Mundial.
En Tokio también se encuentra el mercado de pescado más grande del mundo, el de Tsukiji, con más de 450 especies siempre frescas y listas para llevar.