“Los médicos pueden considerar la evaluación de los hábitos de sueño de los pacientes y los síntomas del insomnio como posibles factores que influyen en sus problemas o dificultades sexuales”, explica A. Kalmbach.

Dulces sueños… ¿Mejores despertares?
El hecho de que hayan descansado una hora más no se traduce ipso facto en que tras una buena noche de sueño se despierten con un gran apetito sexual. La investigación habla de las probabilidades de buscar sexo a lo largo del día siguiente.