De estos hallazgos se extrae la idea de que la alteración del sueño puede traducirse en inapetencia sexual por parte de las mujeres y en la consecuente disminución de las relaciones de pareja. La falta de sueño causa deterioro del lóbulo frontal por lo que privarnos de las suficientes horas de descanso tiene efectos negativos que afectan a la sensibilidad en la toma de decisiones, la capacidad de razonamiento moral y a la inhibición.