Queda demostrado que dormir bien es importante para mantener una vida sexual saludable. “Los niveles de deseo, la respuesta genital y la probabilidad de la actividad sexual, están condicionadas por la duración habitual del sueño nocturno”, puntualiza el doctor David A. Kalmbach, uno de los principales autores del estudio, aunque también resaltaron que otros factores como la edad, el estrés o el momento del ciclo menstrual en el que se encontraban tenían un importante grado de influencia en la propensión a practicar o no sexo.