El objetivo era que el grupo de observadores pudiera evaluar a partir del texto la creatividad de cada uno. En ese momento, los voluntarios clasificaron su atractivo según su impresión general, evaluando mejor a los que tenían cualidades creativas. Demostraron así que este factor beneficia a los hombres poco agraciados. Además, los hombres que fueron percibidos como físicamente atractivos y creativos fueron calificados como los más sexys de todos.