Los prejuicios sobre los traseros se van deshaciendo y la gente se siente más liberada para hablar sobre prácticas que antes permanecían veladas
¿El motivo? Parte de la culpa la tienen las redes sociales. Muchas de ellas ejercen una férrea censura sobre pezones y otras partes más explícitas del cuerpo femenino y varonil. A los exhibicionistas que desean mostrar cacha, Internet les ha dejado solo el trasero. Por ello, esta fracción de la fisonomía está que lo peta.