Porque la verdadera tendencia de la próxima temporada es el Normcore. Vuelve la realidad sin artificios a la moda masculina, el gusto por los buenos cortes y la calidad de los materiales de siempre, tratados de forma diferente. Que no pretende hacer reconocible a su portador con tal o cual etiqueta, clase o tribu urbana. Sólo hay que ver la propuesta de Prada, una vuelta a los años 70 repleta de trenchs y trajes oscuros, de solapa ancha y costura más que visible. O la de Fendi, aparentemente normalísima, hecha de unos tejidos y materiales exclusivamente trabajados que consiguen unos conjuntos refinados y exquisitos.