No ha habido desfile que se precie en el que los colores crudos no hayan estado presentes. De Louis Vuitton a Calvin Klein, pasando por Canali, Hermès o Bottega Veneta, por citar solo algunos, han elegido los tonos beiges, arena o camel para sus prendas. Parece que viene una primavera/verano mucho más sobria de lo que estamos acostumbrados últimamente.