De hecho, en los últimos 10 años, la industria de los robots sexuales ha dejado de ser algo extraño. En Barcelona, por ejemplo, se inauguró el primer burdel de muñecas sexuales, mientras que las empresas asiáticas que fabrican ‘robots de consuelo’ ganan hasta 150.000 euros al mes.
Implicaciones éticas
“Los médicos deben estar preparados para los desafíos y beneficios asociados con la adopción de tales tecnologías sexuales. Para seguir siendo éticos y viables, los médicos deben estar preparados para trabajar con clientes que participan en digisexualidades. Sin embargo, muchos profesionales no están familiarizados con tales tecnologías, así como con las implicaciones sociales, legales y éticas”, rezan los investigadores.