«A medida que las tecnologías sexuales avancen, su adopción crecerá y cada vez más personas llegarán a identificarse como ‘digisexuales’, es decir, personas cuya identidad sexual primaria proviene del uso de la tecnología”, según el profesor Neil Mccarthur, coautor del estudio y director del Centro de Ética Profesional y Aplicada de la universidad canadiense.