
Ahora, la pena fue sustituida por cadena perpetua, expulsión del país o cárcel. Esto quiere decir que el amor entre dos personas del mismo sexo es un delito. Y la discriminación hacia los homosexuales está más vigente que nunca. Sobre todo las mujeres lesbianas –consideradas el último peldaño social por debajo del blanco- padecen insultos, golpes y el castigo de la “violación correctiva”.