Hablamos de una zona que estuvo en la mira de Estados Unidos durante la Guerra Fría, puesto que a las afueras de Novosibirsk se encuentra Akademgorodok, bautizada como la ciudad del conocimiento. Esta denominación deriva de que en ella residen unos 40.000 científicos e investigadores junto a sus familias. Los mejores cerebros de la antigua Unión Soviética y de la actual Rusia tienen aquí sus hogares. Este también es el histórico lugar donde se han promovido las políticas de apertura y el espíritu pionero «anti-burocrático».