Llanuras onduladas y miles de hectáreas de bosques de coníferas intercaladas con granjas colectivas son la lógica en las tierras bajas de Siberia Oeste. De pronto Larsson describe en su crónica que el polvo de grano fino penetra por cada resquicio del vagón, por lo que aconseja no embarcarse sin un suministro de gotas nasales. Asimismo, el escritor reconoce que disponer de toda el agua que se desea en los lavabos del tren puede ser todo un desafío, por lo que propone usar las botellas de vodka vacías como depósitos de agua improvisados.