En la pequeña población de Petrovski Zavod, a 3.620 millas de Moscú, los viajeros del transiberiano pudieron probar la hospitalidad de los locales, que hasta se congregan en la estación para constatar el perfil de los visitantes. Una estatua local del irrepetible Lenin no acarrea demasiados inconvenientes, pero debe ser respetada sin fisuras por todos los que visiten la localidad.