Según cuenta Larsson, esta parada sirvió para comprar algunos víveres, tales como algunas raciones de comida rápida, cigarrillos y tarjetas postales. El tren partió de repente sin previo aviso, lo que hizo que algunos de sus ocupantes quedasen colgados de las barandillas exteriores antes de entrar al vagón al que ya empezaron a querer.