El sonido está presente e nuestro día a día, más o menos armónico, pero tanto la ausencia de ellos, el silencio, como el exceso de los mismos, el ruido, nos afectan y modulan nuestras emociones. Saber qué sonidos activan nuestro deseo o el de nuestro compañero/a de alcoba, nos solo es una habilidad que se puede entrenar, sino que puede ser la clave para crear ambientes y facilitar la llegada del placer y potenciarlo.
El sonido nos hace vibrar
«Desde el punto de vista físico, el sonido surge cuando una energía desplaza partículas materiales de su espacio original a otro espacio, generando un movimiento ondulatorio. Esta onda mecánica, en sus infinitas frecuencias, es el sonido. Y el resultado de esta trasmisión de energía, que no de materia, es la vibración del cuerpo o partículas que atraviesa. Esta funcionalidad física del sonido tiene reflejo en el ámbito sexual», asegura Jorge Guedón, filólogo, ‘sex coach’, terapeuta vibracional y especialista en energética sexual.