Inicio Eros No somos tan distintos

No somos tan distintos

0
No somos tan distintos

Dejarse penetrar analmente por una mujer que busca con cariño estimular nuestra próstata (punto P o G para algunos), con sus dedos, con un juguete o en plan dómina con un arnés para llevarnos a un éxtasis sublime, no nos transforma en homosexuales, como tampoco lo es el dejarnos pellizcar, lamer o chupar nuestros pechos…

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.