No obstante, aunque una óptica probablemente pueda ofrecer un asesoramiento más profesionalizado, no significa que las gafas que venden en otro tipo de establecimientos, como tiendas de ropa o boutiques, no estén homologadas. “Siempre que detrás de las gafas haya una empresa, una marca reconocida, con mayor o menor calidad, van a estar dentro de los parámetros reglamentarios. No pueden jugársela”, matiza Masiá.