“La mejor opción es acudir a un establecimiento sanitario autorizado de óptica, ya que disponen de los medios técnicos necesarios para comprobar y garantizar que las gafas de sol cumplen los requisitos normativos”, señala Masiá.
Además, hoy en día, el etiquetado normativo no siempre garantiza que sea oficial. “Igual que se falsifican las marcas, también se hace con la etiqueta”, destaca el especialista en relación a la venta de imitaciones, dudosamente homologadas y, por lo tanto, perjudiciales para la propia salud ocular.