Según el investigador, la inclinación de 60 grados que hacemos cuando ojeamos nuestros dispositivos, ejerce sobre las cervicales una fuerza de 27 kilos. «La pérdida de la curvatura natural incrementa el estrés en las cervicales y puede llevar a un desgaste prematuro, degeneración y posiblemente cirugías», apunta el autor, jefe de medicina cervical en un hospital neoyorquino.