Esta terapia tiene como objetivo mejorar la tolerancia al esfuerzo físico de los pacientes afectados por alguna enfermedad derivada del consumo de tabaco, como puede ser la bronquitis crónica. “Se trata de un complemento al tratamiento farmacológico y debe iniciarse una vez que se ha dejado de fumar», explica la doctora. El objetivo es que el paciente recupere una vida normal y activa, en la que pueda introducir el ejercicio físico en la medida de lo posible.