Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores que, con la financiación del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos, estudió el comportamiento de 62 hombres sanos de entre 23 y 60 años en tres fases de 2008 a 2010: mientras fumaban, cuatro semanas después, en pleno proceso de dejar el tabaco con parches de nicotina, y un mes después de haber abandonado también los parches.