Analizando los resultados de las encuestas y cómo es la vida sexual de la mayoría de los mortales, el terapeuta sexual Eric Corty se plantea si lo que ocurre en realidad es que la gente no quiere tener más sexo: “Tal vez cuando no están practicándolo activamente sobrestiman cuánto quieren. De la misma manera que compro demasiada comida cuando voy al supermercado con el estómago vacío”, continúa el experto quien cree que la gente ofrece la respuesta socialmente bien vista y contestan lo que piensan que se supone que deben decir o desear, “incluso cuando es una encuesta anónima”.