Cambios de temperatura
Crear sensaciones distintas y únicas es la clave para encontrar el punto máximo de la satisfacción. Coloquen una tela en el congelador un día antes del encuentro íntimo. Cuando llegue la hora, él deberá jugar con un cubito de hielo con el que frotará, cuidadosamente, el clítoris y los labios de su pareja. Ella debe pasar la toalla helada por el miembro de él de arriba a bajo. Una vez que ambos sientan que esa área de su cuerpo haya bajado de temperatura deben colocar un calentador de gel sobre sus zonas erógenas mientras se masturban mutuamente. El cambio de temperatura sensibilizará la piel de esas áreas y sin lugar a dudas llegarán al orgasmo como nunca antes.