Quizás porque vivo en una dieta continua y no son muchos los días que me concedo el placer de comer algo dulce, pero aún no ha llegado el día en el que diga «ahora no, que no me apetece» ante un señor postre.
Quizás porque vivo en una dieta continua y no son muchos los días que me concedo el placer de comer algo dulce, pero aún no ha llegado el día en el que diga «ahora no, que no me apetece» ante un señor postre.