Mis amigos tenían otro pasatiempo que también nos dio momentos épicos: el «¿Qué prefieres?». No tenía más misterio que responder a las siempre-puñeteras preguntas de tus colegas, en las que te hacían escoger entre dos cosas que te encantaban.
Mis amigos tenían otro pasatiempo que también nos dio momentos épicos: el «¿Qué prefieres?». No tenía más misterio que responder a las siempre-puñeteras preguntas de tus colegas, en las que te hacían escoger entre dos cosas que te encantaban.