No en vano, a la oxitocina se la denomina ‘hormona del amor y del apego’. Para el sexólogo Joserra Landarroitajauregi, «la evolución ha introducido esta sustancia allí donde interesa la vinculación: en el parto y la lactancia, fortaleciendo el nexo entre la madre y los hijos; y en el placer erótico, procurando la conexión entre los amantes”. El sexólogo insiste: “Las relaciones eróticas (sean coitales o no) incrementan el apego”.