Algunos estudios, como el del psicólogo Stuart Brody, han llegado a sugerir que quienes disfrutaban de relaciones sexuales completas tenían una mejor respuesta a las situaciones de estrés que se les presentaban en un periodo de tiempo relativamente corto; los sexólogos Beverly Whipple y Barry Komisaruk, por su parte, también descubrieron que la autoestimulación genital y vaginal de las mujeres hacia cotas de placer reducía su sensibilidad al dolor, relacionando así el orgasmo con un aparente efecto analgésico; y el mismo Brody publicó una amplia revisión de la literatura científica que enumeraba, uno detrás de otro, los muy diversos beneficios de la actividad sexual sobre la salud.