El sexo ocasional, sí, ese que se practica con alguien sin que haya de por medio un vínculo ni compromiso afectivo, ha sido motivo de observación científica para comprobar si quienes adoptan esta práctica, más allá de los juicios éticos, cojean de ciertas cualidades psicológicas y/o anímicas. Sara Sandberg-Thoma y Claire Kamp Dush, por ejemplo, profesoras de la Universidad de Ohio, dirigieron un estudio en 2013 en el que, de alguna manera, se percibía un ligero vínculo entre el sexo ocasional y una salud mental débil. Al parecer, una cosa llevaba a la otra, sin saber exactamente cuál era la causa o el efecto.