En realidad, la evolución de la serie fue lo que marcó las audiencias que la misma tendría. Mientras se mantuvo dentro de los cánones estandarizados de la intriga convencional, tuvo el aplauso del público y de la crítica. En cuánto Lynch dio rienda suelta a su imaginación y empezó a plantear las dobles lecturas que enriquecen la serie y a hacer uso de los simbolismos que siempre han nutrido su universo particular, los telespectadores le dieron la espalda. No así los críticos, absolutamente rendidos a una obra rompedora y diferente.